El lago Titisee en plena Selva Negra
De camino a este lago se comprende porque los bosques de esta zona de Alemania se conocen como la Selva Negra, Schwarzwald en la lengua germánica. Y es que se aprecia como la densidad de la vegetación, de una frondosidad exhuberante se convierte en una maraña negra de ramas, hojas y árboles que aparentemente es oscura e instransitable. Pero no es así, son muchos los senderos y caminos que nos permiten adentrarnos en esos bosques. Uno de esos caminos nos lleva hasta el lago Titisee.

Foto: Flickr.com
Este lago es el mayor de toda la región y con dos kilómetros de agua en su punto más ancho se convierte en una de las máximas atracciones naturales de la zona. En sus aguas, de una limpieza absoluta se pueden practicar numerosas actividades, desde alquilar una canoa para ejercitar un poco los brazos remando hasta montarnos en una embarcación mayor que nos dará una vuelta a todo el lago. Además también podremos pedalear en los típicos patines acuáticos, subirnos a una lancha a motor, e incluso surfear.
Aunque si el agua no te motiva en exceso, puedes recorrer el sendero perimetral que bordea el lago. En unas dos horas de paseo tranquilo lo bordearás, y si tienes suerte y no hay mucha gente, encontrarás lugares donde reina el silencio y la belleza de la naturaleza.
Pero no te creas que es fácil, ya que el lago es un reclamo de primer orden, tanto los meses veraniegos como con la llegada del frío dada la cercanía de varias estaciones de esquí. Por ello, el lago se ha convertido en un punto idílico donde alojarse, con una importante oferta de hoteles, restaurantes y servicios en general.
Una curiosidad, si te alojas en alguno de esos hoteles, quizás por la noche llegues a ver a las Titis, las hadas de los lagos. Se cree que estas ninfas son el origen del nombre del lugar y también se cree que salen de estas aguas por la noche. No obstante, si esperas verlas, por si acaso cena bien y abrígate.
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